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jueves, 24 de diciembre de 2015

Mentira y verdad


Fractal

"la mentira tiene más seguidores que la verdad"

Elsa Gillari
© Todos los derechos reservados


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sábado, 24 de octubre de 2015

Un Instante - poema surrealista basado en fotografía


Fotografía Elsa Gillari
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El viento abrió la puerta
para darle paso 
a un sol curioso.
El Bambú Oriental
reflejó su sombra
junto al Bosque
pintado sobre seda.
Las nieves del  Himalaya 
iluminaron la escena
desde un ángulo
como un foco de Luz.


©Elsa Gillari
Copyright

viernes, 25 de septiembre de 2015

Elefante blanco y caranchos



En mi barrio apareció un elefante blanco.
Ante la algarabía de la gente salí de mi casa a ver qué sucedía... mis vecinos estaban riendo y gritando, les pregunté: ¿cómo llegó aquí ese elefante blanco pintado? me respondían que no sabían pero era lo que ellos necesitaban. El elefante me miró fijo y me dijo (hablaba también) -"tomátelas de acá"... y me fui.
Me quedé intrigada, ya que nunca aparecen elefantes blancos pintados en mi barrio, sí, los veo por televisión y en películas.
Cerré todas las puertas y ventanas, no vaya a ser que el elefante se me metía en la casa. También entraron mis palomas que estaban en los árboles del jardín y los Paraísos de la vereda. No hice a tiempo a entrar los roedores… pero, tienen su escondite y me quedé tranquila.
Por la mirilla de la puerta de entrada, se me dio por espiar para saber qué estaba sucediendo afuera, ya que los gritos eran más fuertes y vi que comenzaron a apedrearse entre ellos, mis vecinos. Fui a buscar mi lupa, para mirar mejor por la mirilla… ¡Oh!… dije. Cuando pude ver que también había caranchos revoloteando y picoteando a mis vecinos, los cuales estaban muy ensangrentados. Cuatro caranchos grandotes custodiaban al elefante blanco y uno –el más enorme de todos- estaba sentado sobre él.
De pronto, comenzó a llover con rayos y relámpagos… el cielo se puso negro de furia y lanzaba lluvia como misiles… (nunca lo había visto tan enojado). Al rato se fueron dispersando todos mis vecinos, huían despavoridos, gritando, llorando, se caían, se golpeaban. Entre el agua de lluvia y la sangre de los caídos, se inundó la calle que da al frente de mi casa… también la vereda.
Cuando todos se fueron y cesó la enojada lluvia, me animé a salir con mis botas de goma y conmigo mis palomas blancas, que volaban sobre los árboles por todo el barrio, asomándose el arcoíris. Yo, me paré en mi vereda y miré a la casa de enfrente, a la vereda de enfrente… me brotaron lágrimas, cuando vi a una pequeña criatura muerta decúbito prono… como en un mar de sangre diluida por el agua.
No lo soporté. Me di vuelta y entré a mi casa, me quité las botas y caminé descalza sobre el piso de ladrillos, regué mis plantas. Me recosté en el sillón del living con mullidos almohadones, me seguían cayendo lágrimas hasta que se acercó mi gata: se subió sobre mí… nos miramos fijo como siempre, pero esta vez fue diferente; conocí su sabiduría en esa mirada felina sin ronroneo.



Elsa Gillari

©Derechos de Autor reservados,
 prohibida su reproducción y derivados

jueves, 10 de septiembre de 2015

Me gusta...





Me gusta...
hacer lo que nunca hice.
Caminar descalza en la tierra
usar sandalias en invierno y vestirme de blanco.
Mojarme  con la lluvia 
en noche de luna llena estival.
.
.

Comer aceitunas verdes en salmuera
mientras fumo un cigarrillo.
.
.
Mirar fijo el sol, descubrir sus colores.
.
.

Me gusta mi cabello largo… sentirme aborigen
Me gusta mi rostro atemporal
y mi lunar en el cuello.
Me gusta hablar con los árboles.
Me gusta el viento.
Me gusta ser libre... hacer lo que siento.
Me gusta la fuerza del Amor
y reírme de mí misma.
Me gusta hacer...
lo que nunca hice.




Elsa Gillari
Copyright

jueves, 27 de agosto de 2015

Reflexiones


Geometría Fractal
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Cuando me cansé de buscarme, me rendí.
Cuando me rendí, me encontré.
Cuando me encontré, me amé.
Cuando me amé, comencé a amar a los demás.
... y el Poder de mi Amor, me hizo libre.




 Elsa Gillari
©




lunes, 10 de agosto de 2015

¿Dinero o Basura?


¿Dinero o Basura?

 Elsa Gillari

© Todos los derechos reservados
prohibida su reproducción y derivados

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lunes, 27 de julio de 2015

Los seis Elementos (Serie: Gestación)


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Elemento Fuego

Elemento Madera

Elemento Agua

Elemento Metal

Elemento Tierra

Elemento Aire




Elsa Gillari

Copyright





domingo, 19 de julio de 2015

Elemento Agua (Serie: Gestación)


Elemento Agua

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Soy infinitamente pequeño, un átomo, un ínfimo punto energético que se multiplicará en millones de fractales al infinito del cual vengo, generaré moléculas, partículas conectadas entre sí, en pre formación de células vivas de lo que será mi materia densa, mi cuerpo para habitar este Planeta Tierra, el vehículo que necesitará este Espíritu que soy para experimentar aquí. Mi morada es acuosa, conectada a la materia de mi Madre que me nutre. Experimento el Elemento Agua… su temperatura, diversidad de fauna y flora, bacterias, gérmenes, virus, vida orgánica, micro Universos… Océanos, Mares, Lagos, Ríos, Lagunas, Cascadas, Pantanos, un cuenco de terracota con agua de lluvia en un patio. 
Soy parte de esa inmensidad líquida que va modelando mi cuerpo, soy el mismo Espíritu de las Aguas.



Elsa Gillari

©Derechos de Autor reservados,
prohibida su reproducción y derivados






domingo, 12 de julio de 2015

Percepciones


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Aleluya

Elemento Aire

Esos Misterios del alma

Energías de Luz y Amor

Evolución

Ave Dorada

Reptílico


Ámbar


Elemento Agua


Otoño



Invierno

Árboles

Dragones e Hipocampos






Elsa Gillari

©Derechos de Autor reservados,

prohibida su reproducción y derivados


lunes, 8 de junio de 2015

Ancianidad


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Elsa Gillari

© Todos los derechos reservados
prohibida su reproducción y derivados




miércoles, 20 de mayo de 2015

Geometría Fractal

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Geometría Fractal

Elsa Gillari

© Todos los derechos reservados
prohibida su reproducción y derivados



jueves, 19 de marzo de 2015

El Restaurador (Poema/Fábula)


Alas Rotas - Acrílico sobre lienzo
Elsa Gillari
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El restaurador despertó con sentidos aletargados

y resabios de una voluntad quebrantada,

sus pupilas recibieron la luz matinal

como a un viejo anhelo incomprendido.

La criatura cayó sin hacer ruido, como una hoja rota

recién desprendida por la brisa, con sus alas deshechas.

Lo miró con ojos negros compuestos, en un rictus de agonía.

–¿Quién eres? –Preguntó la criatura, asustada.

–El restaurador. – Dijo él, sin poder dejar de mirarla.

–Te necesito –Dijo ella. –Aquí estoy –Dijo él.

Y comprobó la fragilidad de sus miembros

con las manos gastadas.


Hurgó en su mochila raída;

desplegó papiros, ungüentos y pócimas;

con instrumentos ancestrales

se dispuso a cumplir su destino.

Calmó sus dolores con los ungüentos,

restauró sus alas y las dotó de nuevas fuerzas.

Por último las cubrió con una fina capa

de polvillo cauterizante.


Cuando la criatura despertó

el cuerpo del restaurador yacía muy cerca.

Ella le tocó su mejilla color ceniza

mientras estrenaba un dolor. Él aún respiraba.

-Levántate, debes seguir tu camino a través de los valles.

-Acabo de comprender... –dijo el restaurador, sonriendo-

Que jamás fui un errante... sino que soy  peregrino.

Dejó de sonreír, y se deshizo en hebras cristalinas.

La criatura tomó los despojos del restaurador

y los colocó sobre una roca cercana,

sus sentidos le dictaron las coordenadas exactas

en que debía alinear la materia del restaurador.


Epílogo:


Al primer soplo de la brisa marina las partículas del restaurador

se elevaron en caprichosos remolinos y retornó a la nada

cuando la tarde comenzaba a tener pereza.


La criatura, sintiendo el apremio del instinto, desplegó sus alas,

remendadas con esmero por el restaurador,

y voló hacia el poniente, en búsqueda de la ruta migratoria.


(El promedio de vida de un restaurador de alas es de un año,

pero depende de cuán pronto encuentre a la criatura a la que fue designado).


(jlms) SINUHÉ




* Agradezco especialmente a Elsa Gillari, por su amabilidad al permitir que utilice su obra "Alas Rotas" para graficar el texto publicado.-

Blog de Sinuhé: http://sinuheeqes.blogspot.com.ar/ 

sábado, 28 de febrero de 2015

La aventura de llegar


Me escondí adentro de una nuez para pasar desapercibida ¡Qué mala suerte la mía! Al Cheff se le ocurrió preparar el pesto al rato de estar yo ahí. Los comensales iban llegando; entre ellos políticos, intelectuales, esotéricos, obispos, economistas, militares, damas de la sociedad, espías y hackers.
El agua para cocinar los spaghettis estaba a punto de ebullición...
Presintiendo el peligro me cambié de lugar y me metí adentro del molinillo de pimienta negra en granos… justo en el momento, que el cocinero introdujo en el mortero trozos de albahaca fresca, dientes de ajo e iba por las nueces.
Los comensales, sentados a la mesa del restaurant, saboreaban platillos de la casa y bebían aperitivos, en una cómplice conversación, intercambiando miradas codificadas, como si estuvieran jugando al truco. Yo sabía que algo estaban cocinando.
Me acordé que el pesto lleva pimienta negra molida; antes que el Cheff manoteara el molinillo me escondí adentro de un huevo, era el lugar más seguro en esos momentos.
Por estar adentro del huevo no podía oír bien lo que hablaban los comensales, y por estirarme a escuchar, quedé en el borde de la mesada… ahí, a punto de caerme; me quedé quietita… quietita; casi me estaba durmiendo hasta que me llegó de la gente esa, una especie de viento, con todos puntitos negros que se pegaron a la cáscara del huevo… ¡Me asusté! El cocinero me vio y me tiró a la basura. El huevo se rompió, salí del tacho como pude sin que me toque un solo puntito negro.
En la vereda del restaurant, había una estatua viviente que representaba a la mujer de la justicia, con una báscula dorada en su mano derecha. Como a mí me gustan los dorados, me acomodé en uno de los platillos, mirando a la paloma blanca que la estatua tenía en el hombro… me guiñó un ojo y yo también.



Elsa Gillari
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Me voy pero vuelvo


-¡No me diga…! ¿Cómo fue?
-Y… la mejor de todas, se acostó a dormir y no se despertó más.

Las mujeres del pueblo se reunieron para organizarse en las comidas que prepararían, hurgando en el sótano y las despensas de sus casas, mientras que los hombres seleccionaban los vinos añejos que Felipe guardaba en su bodega para este acontecimiento, para el cual había dejado asentado por escrito sus deseos de cómo debía ser su funeral cuando partiera.
Felipe amaba a la gente, poseía un gran sentido del humor, un hombre con carisma, hacía lo que sentía sin juzgar a nadie, bohemio enamorado de la vida, entregado a los placeres de la carne… a su paso dejaba sonrisas y una energía especial que lo hacía la persona más amada en el pueblo. De gustos extravagantes que no encajaba con el resto de la población. Tuvo amoríos con las mujeres más jóvenes y hermosas, aunque algunas no tanto… sin importar su estado civil; era un seductor irresistible por lo que ellas se rendían ante él.
La  casa de velatorios del pueblo abrió sus puertas, para festejar la partida del único artista y escultor.
En el centro de la plaza, frente a la Iglesia, se exhibía una escultura surrealista en metal, con su firma.
El frente de la cochería “Me voy pero vuelvo” (bautizada por Felipe) estaba pintado con un mural por él mismo, al igual que los muros interiores de la gran sala; Había retratado en cuerpo entero a los habitantes que ya habían partido, y según el artista, plasmó sus almas en las paredes para así poder acompañar a partir, a los que seguirían, no vaya a ser que se pierdan en su viaje sin retorno. Todo en el recinto estaba pintado por él e iluminado con luces psicodélicas; más que una sala de velatorios parecía una galería de arte.
Del techo pendían de tanzas, diversos pájaros multicolores hechos en papel maché… de picos curvos algunos y otros regordetes con ojos saltones… todos ellos semejaban estar volando en el recinto, simbolizando el último vuelo de los finados.
La gente se ocupó de preparar todo para su fiesta de despedida  como lo había pedido él en las instrucciones. Sobre mesas con manteles blancos ubicaron la comilona y los vinos.
Al fondo, tendido sobre la que fuera su cama estaba Felipe como reposando en ella; lo habían maquillado y vestido con su mejor traje de fiesta… su rostro lucía una sonrisa de labios pegados. Con su mano izquierda sostenía su paleta de pintor y unos pinceles; con la derecha abrazaba a su violín Stradivarius heredado de su padre, con el cual algunas noches tocaba en la taberna alegrando a los parroquianos.

La orquesta del pueblo se hizo presente, mientras la gente cantaba y bailaba al son de la música; comían y bebían… reían, se abrazaban y besaban, el espíritu de Felipe se había apoderado de todos ellos.
Las mujeres más viejas vestidas de negro, rezaban el rosario por su alma;  según ellas era un pecador por no formar familia y tener hijos como la religión manda; no fueron invitadas por él pero creían estar salvando su alma haciendo ese acto de caridad religiosa.
Los pueblerinos se turnaban para despedir al artista;  la fiesta duró un par de días, hasta que el cadáver comenzó a emanar un olor nauseabundo… motivo por el que fue terminada la celebración. Siguiendo sus instrucciones,  lo introdujeron en un cajón y lo llevaron al crematorio sobre un carromato tirado por dos caballos blancos.
Todos en caravana llegaron al crematorio.
Se depositó el cuerpo para ser incinerado; en respetuoso silencio conteniendo el llanto… esperaron hasta que se convirtió en cenizas, quedando en el aire el espantoso olor, desprendido por los cuerpos cremados, saliendo el humo por la chimenea que el viento  expandió en los alrededores... luego por todo el pueblo, hasta llegar la primera lluvia, que al irse dejó aroma a esencias como señal de la eterna presencia de Felipe.
Las que fueron sus amantes se disputaban sus cenizas;  cada una las guardaba en una pequeña caja de madera como recuerdo del artista amante… no quedando nada de Felipe, cumpliendo con su deseo.

El pequeño Serafín logró manotear el violín y salió corriendo a su casa sosteniéndolo con fuerza entre sus brazos, guardándolo al llegar como un gran tesoro. El niño vivía sólo con su madre de la cual llevaba su apellido.


-¿Serafín… quién te ha enseñado a tocar tan bien el violín?
-Fue Felipe, cuando iba a tomar clases de pintura con él…

El único patrimonio que poseía Felipe era su original casa surrealista, la cual fue heredada por su hijo Serafín que nunca supo quién era su padre.

…………………………

Cuando alguien fallece en el pueblo, el cielo se cubre de nubes rosadas y violetas por un instante, luego cae una llovizna con aroma a incienso… la gente comienza con los preparativos, la casa de velatorios abre sus puertas, pudiéndose ver en su interior a Serafín tocando el Stradivarius y al difunto pintado en la pared con la pintura todavía fresca.



Elsa Gillari
Código: 1502243321809
Fecha 24-feb-2015 15:31 UTC
Licencia: Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.5





domingo, 22 de febrero de 2015

Las Fiestas

En las fiestas se luce la hipocresía, nadie quiere ir pero todos van, se disfrazan los secretos intoxicando el aire, se estrenan máscaras para la ocasión, se soportan con el alcohol la marihuana y la comilona en reemplazo de lo que no se puede digerir (los autos y motos esperan silenciosos el regreso a casa)... la mujer de la carterita no la deja porque teme perder su identidad en ese encuentro de almas solitarias que actúan divertirse y reír a carcajadas; se fotografían las tribus con su obligada falsa sonrisa; todos bailan porque se debe bailar con la música... el cotillón barato luce costoso con un poco de ingenio junto a la infaltable torta con luz artificial... al final, el souvenir termina de adorno en el mueble pero nadie se anima a tirarlo.





Elsa Gillari
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jueves, 5 de febrero de 2015

Mamut



"Mamut" fractal
Elsa Gillari
registro Aicoa
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La giro y la miro de los cuatro lados; cada lado me dice algo diferente... pero todos me relatan sobre el inconsciente colectivo “del cerebro reptiliano” o inconsciente biológico, la historia de la humanidad desde el mamut... desde el hombre de las cavernas.
Cuando la estaba creando vi un mamut, me impresionó la imagen, la sentí con mucha fuerza y no la seguí trabajando… estaba mirando una imagen prehistórica…




domingo, 1 de febrero de 2015

Un barrio de tantos




Era un barrio singular de características que le daba una idiosincrasia que aún conserva… con mayoría de inmigrantes europeos que construían ellos mismos sus casas y algunos negocios de variados ramos en la calle principal, acunando un proyecto de crecimiento a centro comercial.
Se podría decir un barrio joven donde la mayoría de la gente no amaba a los árboles ya que pocos eran los que se veían. De casas bajas, sin edificios, ubicado en la periferia que en un principio fue campo,  con una estancia de dos plantas y estilo inglés perteneciente a adinerados de la elite que lotearon sus campos para la construcción del pueblo. Los fundadores se ocuparon de tener el ferrocarril y la vieja estancia pasó a ser su estación de tren que aún se conserva; éste trasladaba a los habitantes hasta la capital. Escasos autos circulaban; el pueblo fue creciendo conformado por barrios, de esos tranquilos que los habitantes salían sin temor alguno. Una línea de ómnibus los unía a todos en cortos trayectos, siguiendo la ruta de la calle principal de tierra que en días lluviosos se encajaba en el barro.
La calle principal nacía en la estación de tren, extendiéndose hasta el pueblo vecino; fue la primera en asfaltarse para felicidad del pueblo que a poco iba perdiendo su aroma campestre y crecía como urbe.
……………
Teresita era una mujer de mediana estatura, regordeta, cabello corto ondulado con canas y de un andar rápido de pasos cortos. Teresita salía de su casa modesta en la que vivía con sus ancianos padres sobre la calle principal. Salía por las tardes a caminar siempre a la misma hora, recorriendo unas pocas cuadras. Los niños la llamaban “Teresita, la loca” y se sumaban a su paso acompañándola en un divertido e imaginario juego. Teresita caminaba y hablaba sola en voz alta como si conversara con alguien, acompañándose con gestos de manos que algunas veces parecía que jugaba a “don pirulero”. Los niños la imitaban en sus gestos, se reían y cuando le hacían preguntas Teresita no respondía y seguía conversando con sus interlocutores invisibles. Ella se veía feliz rodeada de niños que parecían mariposas en su mundo fantástico, ausente al que nadie tenía acceso. Los niños eran como duendes caminando, saltando de alegría y cantándole a su amiga que sabían que no los ignoraba como a los adultos… “unidos en un pacto mágico” Teresita y los niños interrumpían la siesta con algarabía en la calle principal.
……………
Sofía era una joven de baja estatura, cabellos rojizo de lacio despeinado y  mal cortado por ella misma; de boca pulposa que al hablar se le caía la baba mostrando una dentadura defectuosa; su aspecto desprolijo se acentuaba más en su vestimenta sucia con la infaltable falda corta mostrando unas piernas deformes que sostenían un cuerpo casi encorvado; una blusa vieja a la que usaba casi desabrochada para mostrar sus voluptuosos senos. Sofía caminaba segura y convencida que era una perfecta prostituta autodidacta.
Por las noches en la desolada calle principal, Sofía la recorría en un gran tramo marcándolo como su territorio, con sus tacones viejos y su cartera desteñida que en ella guardaba celosamente lo recaudado, para dar de comer a su madre y hermano con el cual tuvo un hijo y también debía alimentar. Sofía caminaba y caminaba… cuando un cliente se le acercaba, comenzaba a actuar un torpe coqueteo sensual que lejos estaba de serlo, ya junto a ella… se sacaba un tacón inclinándose un poco tocando su pie, apoyaba una mano en la pared negociando su servicio. Quienes alquilaban por un rato su cuerpo se escondían con Sofía en recovecos oscuros de los laterales hasta saciarse… y luego ella continuaba caminando.
Una tarde por la calle comercial me crucé con Sofía, la miré con ternura y me devolvió una mirada celeste que me dijo: “es lo único que sé hacer” y mi familia tiene hambre.
Pasados unos años se decía en el barrio que Sofía padecía sífilis y otras enfermedades venéreas; en su precaria y sucia casa sólo había quedado el hijo de Sofía, de aspecto descuidado, y sobreviviendo gracias a la ayuda de los vecinos; ya nadie la recuerda en la calle principal del centro comercial iluminado por las noches y sin recovecos oscuros.
La calle principal tiene grabada las huellas invisibles de dos populares  mujeres que los nuevos y actuales habitantes no conocieron pero los viejos que quedan, las recuerdan como parte de su historia en un rincón de su corazón junto al nacimiento del pueblo… la llegada del último tren que alimentaba a la familia de Sofía y las tardes soleadas que Teresita caminaba hablando sola.



Elsa Gillari
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