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viernes, 21 de octubre de 2011

XXL - escritura automática





… adicta a la angustia penetrante que roe los huesos inmoviliza el cuerpo perturba el alma vidente en un mundo real destruyéndose a pedazos veo lo que no se ve me llaman rara no soy fértil extirparon mi útero fecundo me implantaron uno plástico que no sangra engendro en probeta me dejaron tan sólo las manos y un vacío creativo no me sirve que me hayan dormido no me sirve (no y no) necesito la cuota de sufrimiento ese permanente que fluye en pinceles en yesos en tinta china en acuarelas qué hicieron conmigo estoy perdida en el mundo real ciego obsoleto consumista aquí lo miro de afuera desde el mío agonizando no quiero la cordura ególatra miserable en mi surreal donde están mis sueños mis manos creando soy un robot en serie comprado a china me extirparon la prosa con una microcirugía y me implantaron un vacío saludable dicen…



©Elsa Gillari

miércoles, 12 de octubre de 2011

Myriam B. Mahiques - Regalo a mis amigos virtuales (Gracias por estar presente)

"Frasco de Vidrio" - Obra digital: Myriam Mahiques



Ésta es la primera vez que hago un premio, que en realidad es un agradecimiento a los amigos virtuales que me acompañan desde hace años, algunos no tanto, pero tienen la constancia de pasar por mis blogs y grupos, saludar, comentar, lo cual es un aprendizaje y satisfacción para mí. Sé que participar de las redes lleva mucho tiempo, por lo cual, a aquéllos que se acercan cotidianamente les estoy doblemente agradecida.
He pensado qué imagen les dejaría, y trabajé una foto de un frasco de preservas -que hice yo misma- porque conlleva la metáfora del tiempo, de lo que dura y no perece. Pueden llevarse la imagen a sus sitios, dejarla, sólo mirarla, recordarla, cómo gusten; se llama ¨Gracias por estar presentes!!!¨.
La lista de abajo no tiene orden alguno, fui sacando los links a medida que iban apareciendo. Todos tienen su mérito, en sus distintas actividades, y los invito a clickear en los links y conocer sus sitios. Es una lista abierta que iré completando.
Debiera también mencionar a mi esposo, arquitecto Luis R. Makianich, quien no me comenta por escrito, sino personalmente, día a día y mucho he aprendido con él también.


Gracias Myriam

miércoles, 13 de julio de 2011

Recuerdos



(clic sobre imagen para ampliar)


Técnica mixta sobre madera 66 X 90 cm.


©Elsa Gillari
Registro de obra en Aicoa










martes, 28 de junio de 2011

神の光




con claro de luna
derramé tus cenizas
allí
en el cristal bravío entre corales
y madreperlas
fuimos uno

ojos color mar
amor puro
fundido
en uno

sollozaban
turmalinas negras
pero yo era luz
era calma

en la caverna de oro
encontré un ángel
me senté en mi trono dorado
junto a él

la espada azul luminosa
del gran Arcángel
cortó mis ataduras

me rodearon
sabias entidades
en la quinta dimensión

descubrí
mi belleza interior
lloré cristales de roca
en mis manos la creación


jueves, 21 de abril de 2011

OPCIONES





   En esa negra noche el riachuelo me invitaba al suicidio. Contemplé las aguas turbias con mis recuerdos, suspendida en el tiempo, esperando una respuesta que no tenía. Me aferré a la baranda del puente y lo seguí mirando desafiante.
   Por un instante pensé en la vida; en mi nefasta vida buscando una fórmula final de felicidad o una estrategia suicida que no fallara esta vez. No eran humores acuosos de suciedades cloacales el método planeado para el final, pero ya no importaba.
   Un niño de la calle se acercó a pedirme una moneda, y pude ver en sus ojitos buscando soles el dolor del hambre; no pude evitar llorar.
   -Una monedita por favor…
Sus pies descalzos y su cuerpo vestido con harapos me hablaban de una inocencia perdida. De noches frías debajo de un puente. 
  Le di unas monedas y acaricié su piojosa cabellera, sintiendo que eran hilos de seda en la cabeza de un ángel. Se marchó con una sonrisa agradeciéndome el bocado recibido.
  El cielo se iluminó de estrellas.
  El riachuelo se transformó en un mar azul; su barro era una fina arena cálida que me invitó a recostarme en posición fetal.
  Acababa de nacer y un ángel me indicó el camino.




©Elsa Gillari

martes, 19 de abril de 2011

ENSUEÑO




(clic sobre imagen para ampliar)


Un fragmento escultórico de cuerpo color rosado salmón y una varilla de madera a su lado flotando en el aire.
Me dijeron que los pinte.
El día se veía diáfano amaneciendo, iluminando la escena posaba para mí. Activé mi registro de memoria y lo copié en él para no olvidarlo
Luego, regresé de mi viaje astral…




Elsa Gillari
©

jueves, 14 de abril de 2011

EMOCIONES...


(clic sobre imagen para ampliar) 



Debo controlar mis emociones; no es cosa de andar por la vida alterada por situaciones que se presentan inesperadamente, produciendo cortocircuito en las neuronas y desestabilizando la coherencia emocional.
Sucedió, que falleció mi tía Felisa a causa de una enfermedad terminal; mi querida tía en la que tenía esperanzas que iba a seguir viviendo, ¡Pero no!
Cuando me avisaron de la noticia me afectó y más por eso del temor que le tengo a la muerte, que anda por ahí asustando a personas sensibles como yo.
Me dieron la dirección del velatorio y me dirigí allí, bajo un estado de emoción profunda, desgarradora, hasta me animo a decir en estado de bio-shock.
Es que nunca voy a velorios, me impresionan los cadáveres, pero en este caso se trataba de mi tía y debía ir a despedirme. Me armé de valor y fui.
Llegué al recinto sola con mi alma dolorida.
-¿Desea tomar un cafecito?
-Sí, gracias.
-¿Un sanguchito de miga?
-Sí, gracias.
Al fondo de la sala, separada por un tabique, se encontraba el féretro rodeado de coronas de flores, que en los velatorios adquieren olor a muerte para estar acorde a las circunstancias.
Me acerqué a mi ya finada tía con el pocillo de café en mano. La miré y el llanto se apoderó de mí nublando mis ojos. Comencé a tener un diálogo imaginario con ella a modo de despedida, en absoluto silencio y agradeciéndole los buenos momentos compartidos, desde mi infancia hasta los últimos acontecidos.
Estaba maquillada; una peluca reemplazaba su cabello rubio -para mejorar su aspecto-, que supuse le pusieron, ya que la quimioterapia le había producido una notable calvicie. Una sonrisa fingida en sus labios mal pegados con pegamento para evitar la emanación de nauseabundos olores, en el transcurso de las horas.
La veía algo diferente a como era en vida, supuse que era lógico en un cadáver. Tenía las manos cruzadas sobre su pecho con un rosario. Yo, con suma ternura deposité sobre sus manos, tres rosas blancas sujetas con un lazo de seda violeta. Acariciaba su rostro suavemente, sintiendo ese frío que indica falta de vida. Pero era mi tía Felisa y mis últimos momentos con ella.
En un descuido al querer acercarme más, se me volcó el café sobre su mortaja; miré a los costados, algunos tenían sus ojos sobre mí... ¡Es que estaba impresionada y cometí ese descuido! Disimuladamente, corrí las rosas sobre la mancha de café para taparla.
-¡Oiga, tenga más cuidado! ¡Mire lo que hizo!
-¿Y usted cree que lo hice a propósito? ¡No me moleste en este momento por favor, fue un accidente!
Había personas que yo no conocía, a lo cual no le di importancia porque ella tenía muchos amigos, me miraban de reojo y hablaban entre ellos.
-Disculpe… ¿Usted la conocía?
-¡Por supuesto! ¿Qué me dice?
Me miraban, en silencio respetando mi momento junto a la muerta.
La besé, dejando sin querer mi huella de labial rojo sobre su frente; con sumo cuidado se la quise tapar con un mechón de su peluca, pero ésta se corrió bastante y quedó desacomodada, media de costado tapándole parte del rostro.
-Una preguntita y no lo tome a mal: ¿De dónde conoce a Clotilde?
-¿Cómo Clotilde?... pero, pero… ¿No es mi tía Felisa?
-Ya sabía yo que usted es una intrusa. Clotilde es mi madre y le conozco sus amistades ¿quién es usted?
-Disculpe, hay una confusión: yo tengo este domicilio donde se está velando a mi tía Felisa.
-Ella no es su tía, y hágame el favor de retirarse. ¡Mire cómo la ha dejado a la pobre!
- Le juro que son muy parecidas… ¿Y dónde está mi tía entonces?
-¡Qué sé yo donde está su tía! Por favor retírese ya mismo.
De pronto, en medio de esa confusión, aparece mi primo, me toma del brazo y me dice despacio al oído:
-¡A la tía la están velando en la sala vecina, te equivocaste de muerta! Vámonos de aquí, yo te indico… ¡Menos mal que te vi llegar; cuando te busqué no te vi allí!
A pesar de mi estado de conmoción... ¡Me pareció extraño no ver a ninguno de nuestros familiares!

-¿Un cafecito?
-¡No, gracias!








  
Elsa Gillari
©



domingo, 10 de abril de 2011

HOMBRE GRIS


"Hombre Gris" óleo en barra y tinta china - 70 X 50 cm.





(clic sobre imagen para ampliar)


Hombre Gris

hombre gris que divagas lacerado
hombre gris sin aroma de madre
hombre gris agónico en el Hades
hombre gris
siempre serás gris
no conoces de  colores

©
Elsa Gillari

10-04-11



Extensión complementaria  en 16 Marzo 2016

 Esta pintura la he creado inspirada por un aluvión de imágenes y palabras que guiaron mis manos para que así lo hiciera, para plasmar mi visión del  "Hombre Gris". Algunas de las palabras conceptuales que aún recuerdo son: rutina, resignación, repetición de actos diarios sin placer, apegos, cargas innecesarias, falta de amor, soledad en compañía, mandatos, creencias. Un Ser Humano que sólo se rige por la razón y su lógica, inmerso en un sistema manipulador al que no desea apartarse por su conformismo, su comodidad básica material, a gusto sin más pretensiones, que requieran un esfuerzo extra y un enfrentarse con su dolorosa realidad y asumir los cambios a los que tanto teme.


"Nuestra realidad subjetiva no es la realidad general"



El Arte es un enorme árbol con frondosas ramas, tal vez  simbolizando el árbol de la vida. Las ramas se entrelazan entre sí y re-crean otras obras, que se van multiplicando en Geometría Fractal.




domingo, 27 de marzo de 2011

AZUL





Fotografía con tratamiento digital

*Registro Aicoa
(clic sobre imagen para ampliar)



Te aseguro que los vi – le dije.
Estaban allí, tres árboles cubiertos de una luz azul que los diferenciaba del resto en el bosque; apartados en un espacio con hierbas, como en un escenario actuando la perenne postura de un árbol. Los otros eran neutros, sombríos. No era noche ni día tampoco atardecer ni amanecer. Extraño muy extraño.   Los vi como un flash que traté de retener y la luz azul me habló sin voz. Me envió una emisión transmisora que aún trato de entender su lenguaje codificado.
Sentada a mi lado escuchaba mi monólogo contando los botones de su camisa descubriendo que faltaba uno – me lo dijo- y también que me callara, no le hice caso, seguí hablando
-¡Devolveme mi botón!
-Yo no lo tengo.
Una habitación en penumbras penetrando una luz desde una ventana luminosa. Debajo de ella un piso de madera terminando en tres escalones. Junto a la ventana un maniquí de sastre desnudo. Tres maniquíes tirados en el piso, sufriendo aunque digan que los maniquíes no sufren. Me dijo que debía pintar esa escena. Le pregunté qué título le pondría a la obra. Cuando lo pintes lo sabrás- dijo.
-¿Ya lo pintaste?
-Sí.
-¿Qué título le pusiste?
-La muerte.
¡Devolveme mi botón te dije!
-No lo tengo.
-Buscalo. No me interesa escucharte.
-No me escuches.
-Me quedé sin poesía, duele mucho este vacío de palabras…
-¿Por qué llorás ahora ?
-Por angustia…
-Ah…
-Dicen que no saben cuando me darán de alta y no quiero estar más aquí
-Yo si quiero, aquí se está tranquilo estamos protegidos del mundo.
-Esto es el mundo.
-Pintaré árboles con luz azul…no quiero escuchar tu mentira, el mundo está afuera.

…………………………………………………………………

Se apagaron las luces de las sórdidas salas. En el silencio de la noche se oían llantos y una voz triste que recitaba un poema a unos árboles pintados con luz azul.





©Elsa Gillari



jueves, 24 de marzo de 2011

Así...




Dibujo con grafito sobre papel schoeller

(clic sobre imagen para ampliar)





así tuvo que ser
no tuviste
valor para suicidarte
también, así tuvo que ser




©Elsa Gillari

miércoles, 9 de marzo de 2011

Autorretrato I



Autorretrato I
Fotografía con tratamiento digital
Elsa Gillari
registro AICOA

(clic sobre imagen para ampliar)




pude ver mis paisajes interiores
al recorrerlos
me encontré con la luz divina
caí en un sopor indescriptible, 
vi luces y colores desconocidos
esa luz anidaba en mí
pinté el aire
había estado ciega









© Elsa Gillari

jueves, 3 de marzo de 2011

LO QUE HAY QUE SABER – poema de Charles Bukowski

AUTORRETRATO – Pintura de Vincent  Van Gogh  (1853-1890)


Van Gogh se cortó una oreja

y se la dio a una

puta

que la tiró

extremadamente

disgustada



Van, las putas no quieren

orejas

quieren

dinero.



supongo que ésa es la razón

por la que fuiste un pintor

tan grande:

no entendías

muchas cosas

más





Charles Bukowski (1920-1994)



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Entre los 27 autorretratos que pintó Vincent Van Gogh, este corresponde a cuando se cortó la oreja.



Todavía hay dudas al respecto, pero ese hecho en particular es una interpretación de una posible verdad que hace Bukowski en su poema.



Encontré este link en la red, siguen las dudas...

http://teleportglobalcorp.wordpress.com/2009/04/16/confirman-que-van-gogh-no-se-corto-la-oreja/

viernes, 7 de enero de 2011

SI ALGUNA VEZ....




“Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad”

Gottfried Leibniz


cuando alguna vez te sientas solo y vacío, que no puedas llorar
yo estoy contigo
cuando alguna vez te sientas triste y sientas la verdad como una herida que todo está muerto
yo soy la vida
cuando alguna vez no sientas nada y quieras sonreír
pero no puedes quieres escapar
yo soy la puerta
cuando alguna vez sientas tu hombre
y quieras entregarte y poder ser
yo soy mujer









...



VACILAR DE ESPEJOS

Poema de Arlane


Ese día se presentó complicado. Un difícil equilibrio me sustentaba apenas, y el proceso racional, como el orden de los pasos y hasta la verticalidad, demandaban esfuerzos a los que no estoy dispuesto. Durante la noche, sueños absurdos y abominables interrumpieron la necesaria concentración para el descanso y las revelaciones de carácter onírico. Hasta creo haberme despertado por el sonido de mi propia voz, farfullando inteligibles discursos o rezos alejados de mi ateísmo militante. Luego, la división entre cuerpo astral y sólida piel, me dio la pauta de que esa sería una jornada al borde de las posibilidades. De pronto, manipulaba los habituales utensilios con la mano menos hábil, no lograba dar con el peinado que me distingue, ni mirarme en el espejo del baño sin atisbar cierto parecido a un lejano personaje del circo mudo.

Obligado por compromisos impostergables, debí salir a la calle cuyos sonidos me resultaron a cuentagotas. La gente que pasaba cerca, me observaba, sorprendida o indignada, noté que hasta las criaturas hacían señas de ay ese hombre, aferrándose a la mano de su vivo retrato.

Al fin, entré en paranoia y comencé a correr sin rumbo fijo, me introduje en el primer bar del camino, como buscando refugio de la hostilidad porque sí. Barruntando malos augurios, tembloroso, solicité dos medialunas y un cortado al mozo que no me quitaba los ojos de encima aunque estuviera de espaldas.

Una cualidad descubierta entonces, fue la de atisbar con la parte trasera de la cabeza, desde un sitio cuyo prurito ya me intrigaba más temprano; fue así que divisé al que me atendió cuchicheando con el hombre-mostrador, haciendo gestos de alerta o cólera sine quanom dirigidos hacia donde yo tramaba una huída elegante, aunque no pude descifrar la conversación bajo cuerda. Al rato, cuando masticaba la segunda factura y la calma hacía de mí su presa, vi entrar una pareja de lo más extraña, ambos llevaban uniformes verdes, con correas escarlatas cruzándole el pecho de pe a pa, y birrete al tono. Se dirigieron a hombre-mostrador, preguntaron algo, al tiempo que paneaban el local con aquellos ojos fotodigitales. Gracias a la nueva visión posterior, vislumbré que el empleado a buen precio me señalaba, respondiendo a la inquisitoria de marras. Acto seguido, el dúo levitó hasta mi mesa, y sin más, tomaron asiento, escrutándome mudamente y mandándose mensajes subliminales de texto. A la mujer la encontré familiar, sin precisar de dónde o cuándo; fue ella quien habló: - ¡Charlie!, ¿qué hacés acá?, te estamos esperando – La escena resultaba disparatada, el nombre no era el correcto ¿quién se llama Charlie en estos días como flechas?, ellos parecían estar mejor en un skech de Capusotto o un desfile de carnaval; y la medialuna, insólitamente, mutó en servilleta sin desprenderse de mi mano cuasi deletérea. Contesté, para no pasar por mal educado, aunque tenía la dentadura postiza enganchada a los últimos hilos: - me asaltó el deseo de consumir, que sé yo, algo artificial, like this... – y muestro la servilleta-factura a medio masticar. – No, no Charlie. Vos no estás autorizado a ingerir -, - ah – respondí, dándome por enterado de una orden o prescripción que ignoraba. El hombre de verde buscó entre el correaje, sacó una pequeña pastilla roja a lunares, y me la alcanzó; - tu pasaje de vuelta, Charlie -, dijo sonriente como candidato. Todavía restaba un fondo del café, que aproveché para tragar el misterioso medicamento. Sin pagar lo consumido, los tres nos levantamos y rumbeamos hacia un automóvil estacionado en la puerta. El vehículo, oscuro y antiguo, tenía sobre el techo una elegante luz giratoria azul. Claro que ya lo tenía visto, fue el primer cochecito metálico con suspensión que recibí en una navidad de hace siglos. Me sentí cómodo en el lujoso interior, tranquilo ante el primer signo favorable del día. La mujer entonó una canción (¿de cuna, de cana?) muy sedante y dulce, supuse que la tenía bien practicada pues no usó partitura ni auriculares. Su acompañante miraba por la ventanilla, con el birrete en la mano y lágrimas en la mejilla. Me sorprendió la cabeza totalmente calva, terminada en punta que lucían mis nuevos amigos de la infancia. De pronto, mi testa comenzó a picar más fuerte que antes y al elevar la mano izquierda para rascarme, no logré encontrar el punto exacto de la comezón, ni con la parte de mí que tenía por cabeza. Toque, sí, algo esponjoso y húmedo. Quise llorar ante el desconcierto que me embargaba, pero la melodía de mi custodia femenina funcionó como narcótico. Me dormí, rendido a lo que el destino deparara. Los sucesos del día, además de no haber ingerido una comida como dios manda, me sumieron en un mundo mejor. Entre las redes letárgicas, se hizo lugar la intuición de que aquella pastilla a lunares, proporcionada por Erik ( ¡Erik era el nombre!. ¿ Cómo lo pude olvidar ? ) influyó en mi ánimo. La melodiosa voz de Kata se transformó en silbido, acunando los jirones de cavilaciones acaso tardías. No logré articular las palabras que tradujeran mi temor: ¿estoy muerto?. Cabecearía un rato, para dejar que este embrollo se enderezara solo; o dormiría tanto que ya no tendría sentido volver a despabilarse...

Desperté en la mañana de hoy, frente al espejo, en el que un Charly a boca de jarro me daba los buenos días. Busqué el frasco de pastillas a lunares, y luego de ingerir el par medicado, me dispuse a esperar el móvil, con el birrete ajustando el vértice de mi cabeza, y la esquela con la dirección del bar donde nos reunimos a diario.


Arlane 
Escritor y Poeta

sábado, 1 de enero de 2011

HISTERECTOMIA II



Pintura óleo sobre lienzo intervenida con tratamiento digital
Registro Aicoa seriada hasta 10 copias
copyright
Elsa Gillari