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domingo, 31 de mayo de 2020

Buen Día...






Las Lagartijas no poseen ningún tipo de veneno
son totalmente inofensivas para el ser humano.
Ayudan a combatir arañas venenosas, cucarachas y mosquitos.
No hacen daño alguno y ayudan en la limpieza de la casa.
Las Lagartijas son nuestras amigas.



©Elsa Gillari
Mayo 31/2020



Qué pena me dan las penas




Qué pena me dan las penas
de quienes envidian vida ajena...



©Elsa Gillari
Junio 1/2020

miércoles, 13 de mayo de 2020

Yin Yang


Técnica Mixta



©Elsa Gillari
Mayo 9/2020

Hoy es Primavera



Pintura Digital


Sensación de primavera en otoño... Sólo una sensación tramposa, aparece para recordarme las palabras que nunca dije, esas que quedaron atrapadas en mi garganta, esas que querían salir como puñales, pero no, eso no era correcto en una persona que ama, comprende, tolera, resiste a las agresiones e indiferencias. No era correcto en una persona que necesita afecto pero sabe que eso no se pide. No, no era posible (creía) las creencias son falsas, los hijos dejan de ser hijos, los padres se mueren, las mascotas no hablan y la comida a veces se vomita. Un puñal, el más filoso roza mis ojos, va y viene, me arden, porque son lágrimas oxidadas... Ya, es tiempo de resetearse e instalar nuevos programas, esos que se activan en cada etapa de la vida... Y ¿qué más decir? Si hoy es primavera.




©Elsa Gillari
Mayo 11/2020

jueves, 30 de abril de 2020

Pas de Quatrè



"Pas de Quatrè" año 2004
Calco sobre modelo vivo (anverso)
Instalación: Humano Ser-Ser-Ser Humano




En el interior se respiran  olores rancios, angustias contenidas; se escuchan sollozos, que surgen inesperadamente de la nada. Una mesa cuadrada en el medio de la sala, donde algunos se reúnen alrededor, sentados  a decir nada. Al costado, en una pared desde un ventanal la luz se filtra tímida, como pidiendo permiso.
Algunos deambulan por el largo pasillo. Otros, caminan en círculos, sin llegar a ninguna parte.
En el inmenso patio, una pérgola  con flores de estación, junto a frondosos árboles que guardan secretos, de los que antes habitaron el lugar dejando sus huellas al partir, en cada piedra (algunas cubiertas de musgo) con señales del tiempo mudo, de silencios oscuros, de heridas abiertas.
En uno de los cuartos, ella reposa en su austera cama, junto a un viejo mueble de madera, conteniendo sus pocas pertenencias .Una pequeña mesa de noche con una lámpara antigua completa el moblaje.
En su descanso contempla por la ventana el libre volar de los pájaros sintiéndose uno de ellos, casi imitando su vuelo en el cielo azul; una enredadera que casi entra por su ventana se asoma cómplice del paisaje exterior; la saca del cuarto, llevándola a pasear por los jardines.
Recortes de periódicos  de páginas policiales, retazos de seda con lentejuelas, una vieja capa de príncipe en terciopelo rojo y accesorios de princesa, guarda en una caja especial, atada con una cinta de seda violeta. Pétalos de rosas secas, entre las páginas de un libro  que relata  la historia de quien fuera una estrella.
Dentro de otra ajada caja, guarda un Tutú, una tiara y un par de zapatillas de punta, gastadas por danzar el Lago de los Cisnes. Unas fotos color sepia y unas cartas de amor, de quien la engañara sin piedad escrita en la historia que relata el libro
Viste túnica blanca. Su cabello pajizo y descolorido termina en sus hombros enjutos. De mirada opaca que se humedece ante recuerdos. Párpados caídos, que señalan el paso del tiempo, el exceso de maquillaje. A sus inquietas piernas las sostienen curvos empeines de pies  disciplinados.
Por las tardes va al patio, a respirar aire fresco, a soltar sus deseos reprimidos, a sentirse viva, a liberar su imaginación, a despedir sus fantasmas que la atormentan, a re encontrarse con su trayectoria, hasta que una tarde sucedió…

el telón de terciopelo dorado
se abre
ante la puesta en escena
la pérgola
que la corona de flores
ella
vestida con traje de piedras
zapatillas de punta
tiara de perlas
corset de encaje, tul y seda
en Pas de Quatrè
comienza la danza con la orquesta
emitiendo  música de Tchaickovski


Se acerca a su partenaire en Pas de Quatrè, se inica la danza de los enamorados. Él, con saltos y ella en puntas, bailan con gracia giros escenográficos ante un público inexistente.
Terminada la función  regresa a su cuarto. Se sienta en el piso perdida en tiempo y espacio, prisionera de un silencio que la quiebra, en un llanto profundo.
Míticos monstruos escamados. Pájaros exóticos con plumaje rojo y enormes picos. Dragones alados largando fuego de sus fauces, la persiguen, ella grita, se toma la cabeza, no quiere verlos pero los ve, no quiere oírlos pero los oye, a esos recuerdos de escenarios enquistados en su mente. Sonidos diabólicos retumbando en su cabeza, la acechan  hasta sucumbir ante el sueño ya cansada, vencida.  
Cuando despierta, en sus manos ve sangre chorreando de un filoso puñal, que sostiene con su mano derecha. Él, yace ensangrentado, tendido en el  piso, pidiéndole piedad. Había cumplido su deseo de hacer justicia con manos propias.

Se dijo a sí misma:”el espectáculo debe continuar”.




©Elsa Gillari
Mayo 1/2010

miércoles, 11 de marzo de 2020

Vórtice




Las plantas agradecidas a la lluvia
El gato duerme su siesta
La gente boxeando contra el miedo
La muerte está confundida
Demasiada electricidad mental
poco electromagnetismo
Stop, cambio urgente.




© Elsa Gillari
Marzo 11/2020