Páginashttps://blogger.googleblog.com/2015/12/highlight-posts-that-matter-most.html

viernes, 5 de septiembre de 2008

DADÁ EN NUEVA YORK (1915-1920)

Duchamp, Picabia, Jean Crotti, como europeos refugiados, junto con los americanos Man Ray, Morton Schamberg y otros dan vida al dadá neoyorquino.
La primera guerra mundial también llevó a Nueva York a grupos de artistas y refugiados. Entre ellos hay que destacar a Duchamp y Picabia.
Duchamp llegó de París a Nueva York con un regalo de los franceses para los estadounidenses( particularmente para el coleccionista Walter Arensberg) que consistía en una bola de cristal con aire de París. Era el comienzo de los ready-mades (una rueda de bicicleta montada sobre un taburete, un botellero, un orinal, etc.), objetos sacados de la realidad y puestos en la esfera del arte por la simple acción y voluntad del artista. El deleite estético estaba fuera de sus intenciones y la elección de los objetos:
...se basaba en una reacción de indiferencia visual, con la total ausencia de buen o mal gusto... de hecho una completa anestesia...
Duchamp
Estos refugiados se integraron con las corrientes vanguardistas que desde comienzos del siglo se estaban gestando en Harlem, Greenwich Village y Chinatown. Aunque Nueva York no era Zúrich, ni existía ese clima de refugiados políticos de la ciudad suiza, el espíritu iconoclasta. La mayoría de artistas dadaístas tenían un pensamiento nihilista.
En 1913 tuvo lugar en Nueva York la Exposición Internacional de Arte Moderno, más conocida como el Armory Show. Allí, el Desnudo descendiendo una escalera de Marcel Duchamp causó una auténtica conmoción y fue calificada de obra maestra por Breton. Duchamp se convirtió en la bestia negra del arte moderno. Marcel Duchamp ha pasado a la historia como uno de los artistas más enigmáticos e inteligentes.
La obra más importante de Duchamp es La casada desnudada por sus solteros. Ya conocida en como el gran vidrio. En esta obra, entre otras cosas, Duchamp utiliza técnicas en las que pone de manifiesto su preocupación por la corrección matemática en el uso de las formas. La pieza está precedida en su proceso de realización por multitud de dibujos en los que calculó todos los detalles con precisión matemática, como si se tratara de una máquina. También utiliza el azar al admitir como parte de la pieza las roturas que ésta sufrió en 1923 al ser trasladada a una exposición en Brooklyn. Duchamp dijo que aquello no alteraba la pieza, sino que era entonces cuando la daba por acabada.
Duchamp, a partir de 1921, abandona el arte para dedicarse al ajedrez.
Man Ray desarrolló el dadaísmo en pintura, fotografía y en la fabricación de objetos anti-arte. Hans Richter lo define como un inventor pesimista, transformando objetos que le rodeaban en objetos inútiles, creando obras con subtítulos como: "objeto para ser destruido", o "haciendo fotografías sin cámara".
En marzo de 1915 nace la revista 391 por Picabia y Stieglitz. El nombre de la revista lo habían tomado del número de la casa ocupada por una galería de arte en la Quinta Avenida. La revista pone sobre la mesa las ideas del anti-arte: una absoluta falta de respeto por todos los valores, liberación de todos los convencionalismos sociales y morales y destrucción de todo aquello que se conoce como arte. Para Duchamp y Picabia el arte está muerto; Dadá quería la desintegración de la realidad y los ready-mades no son arte sino anti-arte.
El movimiento dadá en New York tendrá un importante apoyo del fotógrafo Alfred Stieglitz, su galería 291 y su revista Camera Work. Para Stieglitz y el grupo de jóvenes fotógrafos que aglutinó bajo el movimiento conocido como Photo Secession, la fotografía podía ser también vista y hecha como arte, y no simplemente como un medio de reproducir la realidad. Así, Stieglitz se convirtió en uno de los precursores de la fotografía moderna

EL SURREALISMO

Tal fue la definición del término dada por los propios Breton y Soupault en el primer Manifiesto Surrealista fechado en 1924. Surgió por tanto como un movimiento poético, en el que pintura y escultura se conciben como consecuencias plásticas de la poesía.
En El surrealismo y la pintura, de 1928, Breton expone la psicología surrealista: el inconsciente es la región del intelecto donde el ser humano no objetiva la realidad sino que forma un todo con ella. El arte, en esa esfera, no es representación sino comunicación vital directa del individuo con el todo. Esa conexión se expresa de forma privilegiada en las casualidades significativas (azar objetivo), en las que el deseo del individuo y el devenir ajeno a él convergen imprevisiblemente, y en el sueño, donde los elementos más dispares se revelan unidos por relaciones secretas. El surrealismo propone trasladar esas imágenes al mundo del arte por medio de una asociación mental libre, sin la intromisión censora de la conciencia. De ahí que elija como método el automatismo, recogiendo en buena medida el testigo de las prácticas mediúmnicas espiritistas, aunque cambiando radicalmente su interpretación: lo que habla a través del médium no son los espíritus, sino el inconsciente.
Durante unas sesiones febriles de automatismo, Breton y Soupault escriben Los Campos Magnéticos, primera muestra de las posibilidades de la escritura automática, que publican en 1921. Más adelante Breton publica Pez soluble. Dice así el final del séptimo cuento:
"Heme aquí, en los corredores del palacio en que todos están dormidos. ¿Acaso el verde de la tristeza y de la herrumbe no es la canción de las sirenas?"

PAS DE QUATRE II


Pas de Quatrè II (2007)
Oleo sobre lienzo - 110X100 cm.
Elsa Gillari
registro Aicoa
todos los derechos reservados



se abre el telón de terciopelo
ante
la puesta en escena

vestida con traje de piedras
corset de encaje, tul y seda
Pas de Quatrè
y la danza comienza


..............................



Una placa de bronce en la entrada: "Clínica Psiquiátrica".



En el interior se respiran olores rancios, angustias contenidas y se escuchan sollozos, que surgen inesperadamente de la nada. Una mesa cuadrada en el medio de la sala, donde algunos se reúnen alrededor, sentados a decir nada. A los costados, en una pared desde un ventanal, la luz se filtra como pidiendo permiso.



Deambulan por los corredores algunos. Otros caminando en círculos, sin llegar a ninguna parte.



En el inmenso patio, una pérgola  con flores de estación, junto a frondosos árboles que guardan secretos de los pacientes, que habitaron el lugar y partieron dejando sus huellas, en cada piedra –algunas cubiertas de musgo- con señales del tiempo mudo.


En uno de los cuartos, ella reposa en su austero camastro, junto a un viejo mueble de rústica madera, conteniendo sus pocas pertenencias.

Recortes de periódicos de páginas policiales, retazos de seda con lentejuelas, una vieja capa de príncipe en terciopelo rojo y accesorios de princesa, guardados en uno de sus cajones. Pétalos de rosas secas, entre las páginas de un libro que relata la historia de quien fuera una estrella.

Dentro de una ajada caja,  un tutú y un par de zapatillas de punta, gastadas por danzar el Lago de los Cisnes. Unas fotos color sepia y unas cartas de amor, de quien la engañara sin piedad, completan la historia funesta.


Viste túnica blanca. Su cabello pajizo y descolorido terminando en sus hombros cansados. De mirada opaca que se humedece ante recuerdos. Párpados caídos, que denotan el paso del tiempo. A sus inquietas piernas las sostienen curvos empeines.


Por las noches, va al patio, calzada con sus zapatillas de punta y vistiendo su amplia túnica blanca. Su escenario de fondo es la pérgola que la corona de flores. El telón se abre y la orquesta toca música de Tchaickovski. Su partenaire,  se acerca y en Pas de Quatré, se inica una danza de los enamorados. Él con saltos y ella en puntas, bailan con gracia giros escenográficos ante un público inexistente.

Terminada la función regresa a su cuarto.

Se sienta en el piso perdida en el tiempo y espacio, prisionera de un silencio que la quiebra, en un llanto profundo.

Míticos monstruos escamados. Pájaros con plumaje rojo y enormes picos. Dragones alados largando fuego de sus fauces la persiguen. Sonidos diabólicos retumbando en su cabeza, la acechan al sucumbir ante el sueño que dan los psicofármacos. Cuando despierta, en sus manos ve sangre chorreando de un filoso puñal, que sostiene con su mano derecha. Y él, yace inerte en el suelo una vez más, como pidiendo perdón.

Se dice a sí misma…"el espectáculo debe continuar”.



Elsa Gillari
*Safe Creative





Pas de Quatrè
Calco sobre modelo vivo (2003)
parte de Instalación "Humano Ser-Ser-Ser Humano"

*Registro Aicoa
Todos los derechos reservados