martes, 26 de mayo de 2015

Árbol Eucalipto












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Elsa Gillari
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Nunca he pintado un paisaje y me han criticado por ello; siento que haría un plagio a las creaciones de la naturaleza, crearía una copia burda de esas perfectas obras de arte, silenciosas algunas, a la vista de todos y pocos las ven. La naturaleza es arte puro, genera sus propios sonidos, pigmentos, formas, materia, fluidos, texturas, luces y sombras.
Los Seres humanos somos parte del Espíritu de la Natura, pero la mente nos hace creer que estamos separados. En nosotros están los elementos Aire-Agua-Tierra-Fuego como en la naturaleza.
Capturé con la cámara fotográfica varios sectores de este hermoso Eucalipto  "estas Obras de Arte" me fascinaron; me produce mucha paz al contemplarlas. El árbol no se expone en galerías ni se vende... está ahí, que lo lleve quien lo desea... me lo llevé y lo comparto porque esto es arte.
Comienza a observar la naturaleza y te convertirás en artista, captura imágenes fotográficas, píntala, dibújala.
Obsérvala, conéctate y escribe... te convertirás en poeta... haz lo que sientas con ella sin pensar en el dinero.


Elsa Gillari
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miércoles, 20 de mayo de 2015

Fractales

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Fractales

Elsa Gillari
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jueves, 19 de marzo de 2015

El Restaurador (Poema/Fábula)


Alas Rotas - Acrílico sobre lienzo
Elsa Gillari
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El restaurador despertó con sentidos aletargados

y resabios de una voluntad quebrantada,

sus pupilas recibieron la luz matinal

como a un viejo anhelo incomprendido.

La criatura cayó sin hacer ruido, como una hoja rota

recién desprendida por la brisa, con sus alas deshechas.

Lo miró con ojos negros compuestos, en un rictus de agonía.

–¿Quién eres? –Preguntó la criatura, asustada.

–El restaurador. – Dijo él, sin poder dejar de mirarla.

–Te necesito –Dijo ella. –Aquí estoy –Dijo él.

Y comprobó la fragilidad de sus miembros

con las manos gastadas.


Hurgó en su mochila raída;

desplegó papiros, ungüentos y pócimas;

con instrumentos ancestrales

se dispuso a cumplir su destino.

Calmó sus dolores con los ungüentos,

restauró sus alas y las dotó de nuevas fuerzas.

Por último las cubrió con una fina capa

de polvillo cauterizante.


Cuando la criatura despertó

el cuerpo del restaurador yacía muy cerca.

Ella le tocó su mejilla color ceniza

mientras estrenaba un dolor. Él aún respiraba.

-Levántate, debes seguir tu camino a través de los valles.

-Acabo de comprender... –dijo el restaurador, sonriendo-

Que jamás fui un errante... sino que soy  peregrino.

Dejó de sonreír, y se deshizo en hebras cristalinas.

La criatura tomó los despojos del restaurador

y los colocó sobre una roca cercana,

sus sentidos le dictaron las coordenadas exactas

en que debía alinear la materia del restaurador.


Epílogo:


Al primer soplo de la brisa marina las partículas del restaurador

se elevaron en caprichosos remolinos y retornó a la nada

cuando la tarde comenzaba a tener pereza.


La criatura, sintiendo el apremio del instinto, desplegó sus alas,

remendadas con esmero por el restaurador,

y voló hacia el poniente, en búsqueda de la ruta migratoria.


(El promedio de vida de un restaurador de alas es de un año,

pero depende de cuán pronto encuentre a la criatura a la que fue designado).


(jlms) SINUHÉ




* Agradezco especialmente a Elsa Gillari, por su amabilidad al permitir que utilice su obra "Alas Rotas" para graficar el texto publicado.-

Blog de Sinuhé: http://sinuheeqes.blogspot.com.ar/ 

sábado, 28 de febrero de 2015

La aventura de llegar


Me escondí adentro de una nuez para pasar desapercibida ¡Qué mala suerte la mía! Al Cheff se le ocurrió preparar el pesto al rato de estar yo ahí. Los comensales iban llegando; entre ellos políticos, intelectuales, esotéricos, obispos, economistas, militares, damas de la sociedad, espías y hackers.
El agua para cocinar los spaghettis estaba a punto de ebullición...
Presintiendo el peligro me cambié de lugar y me metí adentro del molinillo de pimienta negra en granos… justo en el momento, que el cocinero introdujo en el mortero trozos de albahaca fresca, dientes de ajo e iba por las nueces.
Los comensales, sentados a la mesa del restaurant, saboreaban platillos de la casa y bebían aperitivos, en una cómplice conversación, intercambiando miradas codificadas, como si estuvieran jugando al truco. Yo sabía que algo estaban cocinando.
Me acordé que el pesto lleva pimienta negra molida; antes que el Cheff manoteara el molinillo me escondí adentro de un huevo, era el lugar más seguro en esos momentos.
Por estar adentro del huevo no podía oír bien lo que hablaban los comensales, y por estirarme a escuchar, quedé en el borde de la mesada… ahí, a punto de caerme; me quedé quietita… quietita; casi me estaba durmiendo hasta que me llegó de la gente esa, una especie de viento, con todos puntitos negros que se pegaron a la cáscara del huevo… ¡Me asusté! El cocinero me vio y me tiró a la basura. El huevo se rompió, salí del tacho como pude sin que me toque un solo puntito negro.
En la vereda del restaurant, había una estatua viviente que representaba a la mujer de la justicia, con una báscula dorada en su mano derecha. Como a mí me gustan los dorados, me acomodé en uno de los platillos, mirando a la paloma blanca que la estatua tenía en el hombro… me guiñó un ojo y yo también.


Elsa Gillari
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Fecha 28-feb-2015 22:37 UTC

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Me voy pero vuelvo


-¡No me diga…! ¿Cómo fue?
-Y… la mejor de todas, se acostó a dormir y no se despertó más.

Las mujeres del pueblo se reunieron para organizarse en las comidas que prepararían, hurgando en el sótano y las despensas de sus casas, mientras que los hombres seleccionaban los vinos añejos que Felipe guardaba en su bodega para este acontecimiento, para el cual había dejado asentado por escrito sus deseos de cómo debía ser su funeral cuando partiera.
Felipe amaba a la gente, poseía un gran sentido del humor, un hombre con carisma, hacía lo que sentía sin juzgar a nadie, bohemio enamorado de la vida, entregado a los placeres de la carne… a su paso dejaba sonrisas y una energía especial que lo hacía la persona más amada en el pueblo. De gustos extravagantes que no encajaba con el resto de la población. Tuvo amoríos con las mujeres más jóvenes y hermosas, aunque algunas no tanto… sin importar su estado civil; era un seductor irresistible por lo que ellas se rendían ante él.
La  casa de velatorios del pueblo abrió sus puertas, para festejar la partida del único artista y escultor.
En el centro de la plaza, frente a la Iglesia, se exhibía una escultura surrealista en metal, con su firma.
El frente de la cochería “Me voy pero vuelvo” (bautizada por Felipe) estaba pintado con un mural por él mismo, al igual que los muros interiores de la gran sala; Había retratado en cuerpo entero a los habitantes que ya habían partido, y según el artista, plasmó sus almas en las paredes para así poder acompañar a partir, a los que seguirían, no vaya a ser que se pierdan en su viaje sin retorno. Todo en el recinto estaba pintado por él e iluminado con luces psicodélicas; más que una sala de velatorios parecía una galería de arte.
Del techo pendían de tanzas, diversos pájaros multicolores hechos en papel maché… de picos curvos algunos y otros regordetes con ojos saltones… todos ellos semejaban estar volando en el recinto, simbolizando el último vuelo de los finados.
La gente se ocupó de preparar todo para su fiesta de despedida  como lo había pedido él en las instrucciones. Sobre mesas con manteles blancos ubicaron la comilona y los vinos.
Al fondo, tendido sobre la que fuera su cama estaba Felipe como reposando en ella; lo habían maquillado y vestido con su mejor traje de fiesta… su rostro lucía una sonrisa de labios pegados. Con su mano izquierda sostenía su paleta de pintor y unos pinceles; con la derecha abrazaba a su violín Stradivarius heredado de su padre, con el cual algunas noches tocaba en la taberna alegrando a los parroquianos.

La orquesta del pueblo se hizo presente, mientras la gente cantaba y bailaba al son de la música; comían y bebían… reían, se abrazaban y besaban, el espíritu de Felipe se había apoderado de todos ellos.
Las mujeres más viejas vestidas de negro, rezaban el rosario por su alma;  según ellas era un pecador por no formar familia y tener hijos como la religión manda; no fueron invitadas por él pero creían estar salvando su alma haciendo ese acto de caridad religiosa.
Los pueblerinos se turnaban para despedir al artista;  la fiesta duró un par de días, hasta que el cadáver comenzó a emanar un olor nauseabundo… motivo por el que fue terminada la celebración. Siguiendo sus instrucciones,  lo introdujeron en un cajón y lo llevaron al crematorio sobre un carromato tirado por dos caballos blancos.
Todos en caravana llegaron al crematorio.
Se depositó el cuerpo para ser incinerado; en respetuoso silencio conteniendo el llanto… esperaron hasta que se convirtió en cenizas, quedando en el aire el espantoso olor, desprendido por los cuerpos cremados, saliendo el humo por la chimenea que el viento  expandió en los alrededores... luego por todo el pueblo, hasta llegar la primera lluvia, que al irse dejó aroma a esencias como señal de la eterna presencia de Felipe.
Las que fueron sus amantes se disputaban sus cenizas;  cada una las guardaba en una pequeña caja de madera como recuerdo del artista amante… no quedando nada de Felipe, cumpliendo con su deseo.

El pequeño Serafín logró manotear el violín y salió corriendo a su casa sosteniéndolo con fuerza entre sus brazos, guardándolo al llegar como un gran tesoro. El niño vivía sólo con su madre de la cual llevaba su apellido.


-¿Serafín… quién te ha enseñado a tocar tan bien el violín?
-Fue Felipe, cuando iba a tomar clases de pintura con él…

El único patrimonio que poseía Felipe era su original casa surrealista, la cual fue heredada por su hijo Serafín que nunca supo quién era su padre.

…………………………

Cuando alguien fallece en el pueblo, el cielo se cubre de nubes rosadas y violetas por un instante, luego cae una llovizna con aroma a incienso… la gente comienza con los preparativos, la casa de velatorios abre sus puertas, pudiéndose ver en su interior a Serafín tocando el Stradivarius y al difunto pintado en la pared con la pintura todavía fresca.



Elsa Gillari
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Fecha 24-feb-2015 15:31 UTC
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domingo, 22 de febrero de 2015

Las fiestas


En las fiestas se luce la hipocresía, se disfrazan los secretos, se estrenan máscaras, se soporta con el alcohol y la comilona en reemplazo de lo que no se puede digerir (el auto espera silencioso el regreso a casa)... la mujer de la carterita no la deja porque teme perder su identidad en ese encuentro de almas solitarias que actúan divertirse y ríen a carcajadas, todos bailan porque se debe bailar con la música... el cotillón barato luce costoso con un poco de ingenio junto a la infaltable torta con luz artificial... al final el souvenir que termina en un cajón pero nadie se anima a tirarlo.



Elsa Gillari
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viernes, 20 de febrero de 2015

Y no lo sabía...



Lamí mis heridas
Cubrí con ungüentos mis quemaduras
Junté mis cenizas
Uní mis fragmentos
Corté mis alas
Pisé tierra firme
Planté un árbol
Limpié mis pensamientos
De oscuras energías
Lloré…
Me arrastré…
Hasta inflamar mis pies
Mi vientre
Me asusté
Volví a llorar
Una y otra vez
Tenía cáncer
Y no lo sabía
Me sané
"Perdonándome
mis sufrimientos
y amándome"
-Sin medicinas-
…………………
(Sólo queda el recuerdo
de cuando
me había rendido
por tantas injusticias)
...........................
Hoy brindé…
“Por estar sana y viva”



Elsa Gillari
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Fecha 18-feb-2015 8:24 UTC
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jueves, 5 de febrero de 2015

Mamut



"Mamut" fractal
Elsa Gillari
registro Aicoa
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La giro y la miro de los cuatro lados; cada lado me dice algo diferente... pero todos me relatan sobre el inconsciente colectivo “del cerebro reptiliano” o inconsciente biológico, la historia de la humanidad desde el mamut... desde el hombre de las cavernas.
Cuando la estaba creando vi un mamut, me impresionó la imagen, la sentí con mucha fuerza y no la seguí trabajando… estaba mirando una imagen prehistórica…