Páginashttps://blogger.googleblog.com/2015/12/highlight-posts-that-matter-most.html

viernes, 15 de abril de 2016

¿Título?


Geometría Fractal
(clic sobre imagen para ampliar)


Elsa Gillari

© 

Me expando en Fractales de Luz hasta tocar una molécula tuya.
Bien digo tu existencia. Que nuestros pensamientos, actos y palabras sean de Amor.
¡Gracias!








martes, 12 de abril de 2016

Lapislázuli


Pintura Digital
(clic sobre imagen para ampliar)


"Hay hombres con el corazón de piedra y hay piedras con el corazón de hombre"
(Dicho Hebreo)


Me perseguía su mirada azul índigo…

Llegué a la plaza, me paré en una de sus diagonales en la que podía contemplar los puestos de artesanos ofreciendo sus diversas mercancías. Era una tarde soleada con una cálida brisa que apenas movía mis cabellos al andar. Caminé por ella, despacio, contemplando la añeja arboleda que me daba la bienvenida.
Me detuve ante un coqueto puesto de tejidos artesanales, donde colgaba de una percha, una chaqueta rojiza tejida en telar, con un gran broche de bronce con una piedra de Ojo de Tigre en uno de sus extremos. La toqué y su lana era de una suavidad que parecía seda, al contacto con ella sentí que estaba hecha para mí, que allí estaba esperando hasta que decidiera llevarla, pero todavía no era el momento.
Mis piernas comenzaron a doler, a cada paso, hasta sentirlas como dos pilares de concreto que debían ser movidos por mi cadera para avanzar; a pesar del dolor creciente me permití fluir y que mis pesados y dolorosos pasos me llevaran a ese puesto donde me esperaba la piedra color índigo, presentía.
El Ojo de Horus me seguía con su mirada, aquí… en mi entrecejo, en mi tercer ojo aún dormido; su iris Lapislázuli dentro del metal de plata de orfebrería, giraba alrededor mío danzando en giros circulares sin tocarme, rítmicamente se movía al compás de una música cósmica que parecía ser oída sólo por mí.
Seguí caminando hasta detenerme en un puesto, al llegar, mis piernas se calmaron, ya no dolían.
El Ojo de Horus se ubicó sobre el paño rústico, cubierto de millones de años, de formas y energías brillantes nacidas del corazón de la tierra donde habita lo sagrado.
El artesano me miró con una sonrisa cómplice y me dijo:

-¡Llegaste! Aquí está…
Se acercaron otros artesanos, saludándome con respeto a lo que retribuí con agrado, más por la entrega del regalo que me hicieron de un pequeño árbol Bonsai, llamado árbol de la abundancia.
-Busco… busco… no sé, a ver, sí esa ¡Esa piedra azul! –señalándola, ¿puedo sostenerla?   ¿qué piedra es?
-Sí, por supuesto… es Lapislázuli.

La sostuve con sumo cuidado entre mis manos contemplándola fascinada; podía ver sus casi microscópicos reflejos de Pirita Dorada, su veta grisácea, toda ella en un tiempo desconocido, remoto, más que miles de años; perdí la noción de tiempo, retrocedí millones de años hasta su nacimiento; me mostró la cultura Egipcia, Un Ojo de Horus,  Medio Oriente, algunos rostros de quienes la habían llevado consigo; esa piedra de millones de años me transmitía conocimientos.
El artesano tomó un alambre de alpaca que fue modelando con sus pinzas rodeando la piedra, terminando en un artesanal pasador al que introdujo un tronchado de hilos negros de cera; mientras hacía su trabajo me dijo:
Nosotros no elegimos las piedras, son las piedras las que nos eligen y hacen que lleguemos a ellas cuando las necesitamos.
Al terminar su trabajo me la colgué del cuello.
.......................

Abrigada con mi chaqueta rojiza tejida en telar, me acerco al Bonsai que ha crecido un poco, ha renovado sus hojas, ha echado raíces nuevas y mi entrecejo comenzó a teñirse de azul Lapislázuli.



Elsa Gillari
© Derechos de autor