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viernes, 25 de septiembre de 2015

Elefante blanco y caranchos



En mi barrio apareció un elefante blanco.
Ante la algarabía de la gente salí de mi casa a ver qué sucedía... mis vecinos estaban riendo y gritando, les pregunté: ¿cómo llegó aquí ese elefante blanco pintado? me respondían que no sabían pero era lo que ellos necesitaban. El elefante me miró fijo y me dijo (hablaba también) -"tomátelas de acá"... y me fui.
Me quedé intrigada, ya que nunca aparecen elefantes blancos pintados en mi barrio, sí, los veo por televisión y en películas.
Cerré todas las puertas y ventanas, no vaya a ser que el elefante se me metía en la casa. También entraron mis palomas que estaban en los árboles del jardín y los Paraísos de la vereda. No hice a tiempo a entrar los roedores… pero, tienen su escondite y me quedé tranquila.
Por la mirilla de la puerta de entrada, se me dio por espiar para saber qué estaba sucediendo afuera, ya que los gritos eran más fuertes y vi que comenzaron a apedrearse entre ellos, mis vecinos. Fui a buscar mi lupa, para mirar mejor por la mirilla… ¡Oh!… dije. Cuando pude ver que también había caranchos revoloteando y picoteando a mis vecinos, los cuales estaban muy ensangrentados. Cuatro caranchos grandotes custodiaban al elefante blanco y uno –el más enorme de todos- estaba sentado sobre él.
De pronto, comenzó a llover con rayos y relámpagos… el cielo se puso negro de furia y lanzaba lluvia como misiles… (nunca lo había visto tan enojado). Al rato se fueron dispersando todos mis vecinos, huían despavoridos, gritando, llorando, se caían, se golpeaban. Entre el agua de lluvia y la sangre de los caídos, se inundó la calle que da al frente de mi casa… también la vereda.
Cuando todos se fueron y cesó la enojada lluvia, me animé a salir con mis botas de goma y conmigo mis palomas blancas, que volaban sobre los árboles por todo el barrio, asomándose el arcoíris. Yo, me paré en mi vereda y miré a la casa de enfrente, a la vereda de enfrente… me brotaron lágrimas, cuando vi a una pequeña criatura muerta decúbito prono… como en un mar de sangre diluida por el agua.
No lo soporté. Me di vuelta y entré a mi casa, me quité las botas y caminé descalza sobre el piso de ladrillos, regué mis plantas. Me recosté en el sillón del living con mullidos almohadones, me seguían cayendo lágrimas hasta que se acercó mi gata: se subió sobre mí… nos miramos fijo como siempre, pero esta vez fue diferente; conocí su sabiduría en esa mirada felina sin ronroneo.



Elsa Gillari

©Derechos de Autor reservados,
 prohibida su reproducción y derivados

jueves, 24 de septiembre de 2015

Los Seis Elementos






Escribió un libro…
y algunos poemas.

Plantó un árbol…
y sembró  semillas.

Tocó las nubes
con sus manos abiertas
guardó gotas de lluvia
se sintió ser la Gran Ave
con alas de Águila
y plumas metálicas.

Caminó por suelo de Geiser…
se impregnó  de azufre.

Subió a la cima de un volcán
se llevó su fuego
en pequeños trozos
de lava petrificada
que guardó en su morral.

Se sumergió en mares…
se enredó con algas
le acariciaron peces
al salir…
se cubrió de arena.


Cerró sus ojos
y el sol danzó en la oscuridad
con movimientos elípticos
y rectos.

Algunas veces…
contempla la luna
que nadie ve.

Ese gato de metal no come huesos
ni tortugas deshidratadas.



Elsa Gillari

© Todos los derechos reservados


jueves, 10 de septiembre de 2015

Me gusta...





Me gusta...
hacer lo que nunca hice.
Caminar descalza en la tierra
usar sandalias en invierno y vestirme de blanco.
Mojarme  con la lluvia en noche de luna llena
y pasar dos días sin bañarme  con la misma ropa.
Ir a dormir sin cepillarme los dientes
o no quitarme el pijamas en todo el día.
Comer aceitunas verdes en salmuera
mientras fumo un cigarrillo.
Mirar fijo el sol y descubrir sus colores.

Me gusta mi cabello largo… sentirme aborigen
Me gusta comer cuando tengo hambre
y dormir cuando tengo sueño.
Me gusta mi rostro atemporal
y mi lunar en el cuello.
Me gusta hablar con los árboles.
Me gusta el viento.
Me gusta ser libre... hacer lo que siento.
Me gusta la fuerza del Amor
y reírme de mí misma.
Me gusta hacer...
lo que nunca hice.




Elsa Gillari
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