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domingo, 10 de abril de 2011

HOMBRE GRIS


"Hombre Gris" óleo en barra y tinta china - 70 X 50 cm.

Elsa Gillari

©Derechos de Autor reservados,

prohibida su reproducción y derivados

(clic sobre imagen para ampliar)


Hombre Gris

hombre gris que divagas lacerado
hombre gris sin aroma de madre
hombre gris agónico en el Hades
hombre gris
siempre serás gris
no conoces de  colores

©
Elsa Gillari

10-04-11
.....................................


Extensión complementaria el 16-03-16

 Esta pintura la he creado inspirada por un aluvión de imágenes y palabras que guiaron mis manos para que así lo hiciera, para plasmar mi visión del  "Hombre Gris". Algunas de las palabras conceptuales que aún recuerdo son: rutina, resignación, repetición de actos diarios sin placer, apegos, cargas innecesarias, falta de amor, soledad en compañía, mandatos, creencias. Un Ser Humano que sólo se rige por la razón y su lógica, inmerso en un sistema manipulador al que no desea apartarse por su conformismo, su comodidad básica material, a gusto sin más pretensiones, que requieran un esfuerzo extra y un enfrentarse con su dolorosa realidad y asumir los cambios a los que tanto teme.


"Nuestra realidad subjetiva no es la realidad general"



El Arte es un enorme árbol con frondosas ramas, tal vez una añeja Sequoia simbolizando el árbol de la vida. Las ramas se entrelazan entre sí y re-crean otras obras, que se van multiplicando en Geometría Fractal Infinita, con registro de las anteriores.

He leído este profundo texto de Héctor Fariña, seudónimo hachefe quien amablemente lo ha cedido a mi pedido, para acompañar  la pintura, completando mi propia visión subjetiva  que me llevaron a pintarla y complementándola con su "hombrecito verde"




Esas mañanas en las que dos, no existe. O los pro y los contra de ser un hombrecito verde



1
Como cada mañana, el despertador sobresaltó a Guzmán. 
El mismo atolondramiento. Las mismas pocas ganas. La misma rutina que no es necesario describir.
Con los ojos entrecerrados, como queriendo prolongar el sueño, deambula hasta el baño. Necesita mear. Apoya una mano sobre la pared y con la otra dirige el chorro. El clásico sonido del líquido golpeando al agua lo satisface. Mientras se vacía, mira su mano apoyada en la pared. Una mancha oscura resalta sobre lo blanco; exactamente bajo su mano y se pregunta cuántas veces hizo lo mismo. Cuántas costumbres dejan marcas. Solo marcas. Retira la mano apresurado, como si eso fuera a devolver lo impoluto a la pared.
Se lava la cara y los dientes y pasa las manos por su pelo que no necesita peinar. Por primera vez se mira al espejo.
2
Lo que ve, lo hace dar un salto hacia atrás. Su corazón late con fuerza y su piel se eriza. 
Su imagen reflejada no lo mira. Se mueve con él, está tan desnuda como él, pero no lo mira. Mantiene la cabeza gacha. 
Mueve el espejo y se fija detrás buscando el truco, la broma de alguien. Nada.
Todo su cuerpo tiembla ante lo inexplicable y grita. 
—¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué carajo pasa…?!
—¿Qué pasa? —pregunta la imagen del espejo—. Me avergüenza ver en qué nos convertimos. Éramos un hombre. Con defectos, con miedos, con errores. Pero con la suficiente valentía para enfrentarlos. ¿Y ahora…? 
3
Guzmán se apoya  sobre el lavatorio. El agua sigue saliendo de la canilla formando un remolino que la hace desaparecer. La cierra, pero antes que se vayan los últimos restos, pone el tapón y toca el agua que queda aprisionada. La acaricia. La deja escurrir entre sus dedos. Una lágrima cae y se mezcla. Todo parece mezclarse.
Al fin, la deja ir. Hasta la última gota.
Vuelve a mirar el espejo y se enfrenta con su mirada.
4
Afuera, solo era un día más. El otoño estaba siendo benevolente. La gente apurada, enfrascada en sus pensamientos. Consultando sus teléfonos como si allí hubiera alguna respuesta. En la esquina, todos coincidían en una mirada. 
Los hombrecitos del semáforo.
Uno imponiendo el orden. Diciendo que te detengas por tu seguridad. Que no te atrevas, siempre tan seguro de sí mismo.
El otro, caminando, sin mirar atrás ni a los costados. Solo caminando.
Toda la vida caminando sin llegar a ningún lugar.





Héctor Fariña (hachefe)


© Todos los derechos reservados









7 comentarios:

  1. Elena, es parte de la realidad humana. Gracias por venir

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  2. Yo sólo sería el traje gris de ese hombre, por ejemplo.
    Un abrazo grande Elsa.

    PD: Cómo andan tus cosas?

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  3. Todo bien querido Leo, te mando un abrazo enorme y gracias por visitarme:-)

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  4. hombre gris sin teta de madre... pero me gusta el gris... hay misterio en él... porque no es negro ni blanco... o será que me gusta más la vida en blanco y negro?... uf, tendré que reflexionar...

    besos, preciosa,
    se van acortando los días para viajar,
    en semana santa a San Pedro de la Paz,
    y buscar lo prometido...

    muac, Ro

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  5. Reflexiona Ro, pero creo que estás confundida tu ves la vida en colores además de conocerlos bien.

    Cuando llegue tu hijito lo primero que haré será clonarlo, por las dudas se extravíe...aunque lo cuidaré mucho.

    :-)

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  6. mis ojos ven en colores pero mi espíritu es gris, está entre el blanco y el negro -eso me dice-... no te habías dado cuenta... y, si, hay que clonar los hijos porque se corre el riesgo de perderlos, muac, Ro

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